Sentirse cansado de vez en cuando es algo habitual. Una semana intensa de trabajo, dormir peor de lo normal, hacer más ejercicio o atravesar una época de estrés pueden hacer que notemos menos energía.
Sin embargo, cuando el cansancio se mantiene en el tiempo o empieza a interferir en nuestro día a día, es importante preguntarnos qué puede haber detrás.
La astenia es precisamente esa sensación de cansancio, debilidad o falta de energía que puede afectar tanto al rendimiento físico como al mental. No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede tener diferentes causas.
¿Por qué podemos sentirnos cansados?
Nuestro organismo necesita energía constantemente para funcionar. Los alimentos nos aportan hidratos de carbono, grasas y proteínas que el cuerpo utiliza para producir ATP, una molécula fundamental para procesos como la actividad muscular, el funcionamiento del cerebro o la reparación de los tejidos.
Pero la sensación de energía no depende únicamente de lo que comemos. También influyen factores como:
- La calidad y cantidad del descanso.

- La hidratación.
- El estrés.
- La alimentación.
- La actividad física.
- El aporte adecuado de vitaminas y minerales.
- La recuperación después de una enfermedad.
- Algunos medicamentos.
Por eso, ante el cansancio, lo primero es intentar identificar su posible origen.
Causas frecuentes de cansancio y falta de energía
Entre las situaciones más habituales encontramos:
Falta de descanso
Dormir pocas horas, despertarse repetidamente durante la noche o tener un sueño poco reparador puede hacer que empecemos el día sin haber recuperado realmente la energía.
Estrés y sobrecarga mental
Las épocas de mayor presión laboral o personal también pueden manifestarse en forma de cansancio, falta de concentración o dificultad para desconectar.
Alimentación inadecuada
Una dieta poco equilibrada, demasiado restrictiva o insuficiente puede dificultar el aporte de energía y nutrientes que necesita nuestro organismo.
Algunas dietas, como la vegetariana o vegana, requieren una correcta planificación para garantizar el aporte de determinados nutrientes.
Mayor demanda física
El ejercicio intenso, jornadas laborales prolongadas o etapas especialmente exigentes pueden aumentar nuestras necesidades de energía y recuperación.
Medicamentos
Algunos tratamientos pueden provocar somnolencia o sensación de cansancio. Entre ellos se encuentran determinados antihistamínicos, benzodiacepinas, relajantes musculares, antidepresivos, antipsicóticos u opioides.
Si el cansancio aparece después de comenzar un nuevo tratamiento, es recomendable consultarlo con un profesional sanitario y no suspender la medicación por cuenta propia.
¿Necesito tomar vitaminas si estoy cansado?
Es probablemente una de las preguntas que más escu
chamos en la farmacia.
Las vitaminas y minerales intervienen en numerosos procesos relacionados con el metabolismo energético.

Nutrientes como el hierro, el magnesio, el folato, las vitaminas B2, B3, B5, B12 y la vitamina C contribuyen, entre otras funciones, a disminuir el cansancio y la fatiga.
Sin embargo, tomar un multivitamínico no siempre es la solución.
Antes de elegir un complemento es importante valorar por qué aparece el cansancio, cómo es nuestra alimentación, cuánto tiempo llevamos así, cómo dormimos y si existe alguna enfermedad o tratamiento que pueda estar relacionado.
¿Qué son los adaptógenos?
Cuando el cansancio está relacionado con momentos de estrés o mayor sobrecarga física o mental, existen productos que incluyen sustancias conocidas como adaptógenos.
Entre los más habituales se encuentran la ashwagandha, la rhodiola, el ginseng o el eleuterococo.
Su elección debe realizarse teniendo en cuenta las características de cada persona, otros tratamientos que pueda estar tomando y posibles contraindicaciones.
¿Y los productos con cafeína o guaraná?
Algunos complementos destinados a aumentar temporalmente el rendimiento físico o mental incluyen sustancias estimulantes como cafeína, guaraná o té verde.
Pueden ayudarnos a mantenernos más alerta durante un periodo concreto, pero existe una diferencia importante: reducir temporalmente la sensación de cansancio no significa solucionar su causa.
Además, un consumo excesivo o realizado a determinadas horas puede favorecer nerviosismo, palpitaciones o problemas para dormir.
Cuándo consultar por un cansancio persistente
Hay situaciones en las que el cansancio puede estar asociado a problemas como anemia, alteraciones tiroideas, diabetes, determinadas infecciones o enfermedades cardiovasculares, respiratorias o nutricionales.
Conviene solicitar valoración médica especialmente si aparece alguno de estos signos:
- Cansancio intenso o persistente sin una causa clara.
- Fatiga que dificulta realizar las actividades habituales.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Fiebre persistente o sudores nocturnos.
- Palidez marcada.
- Falta de aire, dolor en el pecho, desmayos o palpitaciones importantes.
- Sangrados anormales o menstruaciones muy abundantes.
- Síntomas neurológicos.
- Cansancio que aparece después de comenzar un nuevo medicamento.
Recuperar la energía empieza por encontrar la causa
A closeup shot of fresh fruits with different medicine on a wooden spoon
Primero debemos intentar conocer qué está ocurriendo: cuánto tiempo lleva apareciendo el cansancio, cómo es el descanso, la alimentación, la actividad física o si existen medicamentos o problemas de salud que puedan estar influyendo.
En nuestra farmacia podemos orientarte para encontrar la opción más adecuada, revisar tus hábitos y ayudarte a identificar cuándo es suficiente con mejorar determinados aspectos de tu rutina y cuándo conviene consultar con el médico.
Porque sentirse con más energía no consiste únicamente en combatir el cansancio, sino en entender qué necesita nuestro organismo para recuperarse.

